Durante las últimas décadas se ha ido acrecentando el interés por conocer la influencia de los medios de comunicación de masas sobre la sociedad. Ahora el tema se ha polarizado sobre la influencia de cada uno de ellos, y se ha pasado del interés a la preocupación.
Los medios de comunicación de masas son omnipresentes. En la actualidad en 95% de la población española dispone de televisión en color, y la práctica totalidad puede escuchar la radio o ver la televisión en blanco y negro. Por contra el número de lectores de periódicos en considerablemente más reducido. (Según las últimas estadísticas el 32% de la población lee prensa diaria -incluida la deportiva-; el 52% escucha la radio y un 89% ve la televisión).
El panorama en cuanto a los niños es muy similar. Un reciente informe de la UNESCO afirmaba que en España el 96,6% de los menores en edad escolar veía diariamente la televisión. La «injerencia» de este medio en la educación y sobre todo en la formación de valores y actitudes éticas está fuera de toda duda.
Desde esta óptica, la cuestión sobre como influyen los medios de comunicación en la formación de valores, actitudes y hábitos de convivencia, es un tema que preocupa, en tanto que ya fue afrontada en el ámbito internacional en una reunión de expertos convocada por la Unesco en 1969, en Montreal. Más recientemente, en otra celebrada en Munich en noviembre de 1986 convocada también por la UNESCO para los países europeos, de manera general se afirma que «el flujo de información que se recibe hoy en día de los medios de comunicación fuera del marco de su escolaridad normal, cuestiona todo el contenido de los programas escolares» (Unesco, 1974). Consecuentemente, los programas escolares han de incorporar, como parte de los conocimientos propios de la cultura vigente, todo el referente a los medios de comunicación, de acuerdo con el nivel de enseñanza de que se trate.
En la sociedad actual, los medios de comunicación contribuyen así, a la consolidación o surgimiento de valores que el individuo admite como válido y «natural» para el mundo en el que vive justamente uno de los aspectos contradictorio de la prensa es que se le supone la función de crear corrientes de opinión, lo cual implica optar por alternativas consideradas o no como válidas; y a la vez esto conlleva la posibilidad de manipular la opinión pública. De ahí que sea sumamente importante que la persona actúe como receptor crítico y analítico respecto de los diferentes mensajes recibidos para lo cual es imprescindible comprenderlos en sus distintas vertientes (escritos-orales-visuales).
El medio de comunicación que más influencia ejerce sobre la sociedad es, sin lugar a dudas, la televisión. Probablemente este hecho se deba a la familiaridad cotidiana establecida, hasta tal punto que es frecuente incluso encender el aparato receptor como un acto reflejo al
llegar a casa. E incluso, como sabemos, se está generalizando además, la presencia de distintos televisores en una misma casa para evitar disputas acerca de la programación, lo que agrava aún más la visión acrítica puesto que no hay con quien realizar comentarios, también es frecuente que sirva como recurso para que los niños no interfieran en el accionar de los adultos, para que estén «entretenidos». Es este último aspecto además el que se va imponiendo cada vez más.
La influencia ejercida en la formación de valores y actitudes es fundamental en el caso de los niños y adolescentes que están en proceso de formación y afirmación. El binomio prestigio/ropa es uno de los aspectos más discutibles. Sin embargo la publicidad ha llegado con ello hasta los niños. Se va creando así la idea de que la apariencia está por encima de los valores de la persona también el ideal estético difundido como requisito imprescindible para ser aceptado en el grupo. Así se ha creado la necesidad imprescindible y traumática muchas veces de la delgadez; por otro lado la connotación sexual también aparece relacionada con el prestigio (un mejor coche da mejores posibilidades de éxito amoroso) generalmente establecida como estereotipo de hombre (éxito) y mujer (objeto conseguido). Al tópico hombre/mujer contribuyen también la publicidad de juguetes o productos para las «tareas de hogar», si bien es cierto que en este último aspecto han surgido algunos intentos más imaginarios. Además de su importancia ideológica estos productos suelen -no siempre- adolecer de despreocupación cultural. EL lenguaje, especialmente, es maltratado contribuyendo muchas veces a la proliferación de muletillas, chicles, palabras, comodín. Por supuesto también encontramos otros excelentes como la película «La bella y la bestia».
Obligatorio es destacar la existencia de algunos programas que contribuyen a resaltar actitudes y valores positivos (respeto mutuo, solidaridad, cultura...etc) y actitudes necesarias para la convivencia (recordar capítulos de una serie de éxito. Farmacia de guardia, por ej. el que trata del racismo).
Puesto que van destinados a un público que aún está formando su personalidad debieran atender a sus características psicológicas e intelectuales, combinando el entretenimiento con aspectos enriquecedores tanto desde el punto de vista emocional como del conocimiento.
A modo de resumen podemos afirmar que la formación en valores, actitudes y hábitos de convivencia en una sociedad democrática es una tarea compleja que ha de partir de:
a) La escuela como comunidad democrática: (Es fundamental el clima de diálogo y de participación por parte de todos los sectores de la comunidad. La escuela debe comenzar con la creación de ese clima democrático que encarna los valores de la sociedad a la que aspira, es decir, con una organización de aula y de centro basada en la participación y la comunicación).
b) La exigencia de tres condiciones básicas:
- Garantizar el diálogo de los participantes.
- Una nueva actitud del educador no directiva, generador de comunicación y comprensión, que propicia el intercambio de opiniones y razones, facilita intercambios personales y consigue que cualquier conflicto capaz de generar un diálogo formativo, sea analizado y discutido.
- Generara experiencias de preparación para la comunicación y participación social.
c) La utilización por parte del profesor de los medios de comunicación mas que como un instrumento didáctico de apoyo, como recursos formativos; en cuanto que son auténticos facilitadores de la construcción del conocimiento e interiorización de valores: Hay que acabar con la idea de que los medios de comunicación sólo son instrumento de apoyo, recurso didáctico a la labor docente, ignorando sus potencialidades de expresión y adquisición
de valores, actitudes y hábitos. Cualquier mensaje recibido y transmitido a través de los medios, puede llevarnos a preguntar y ayudar a que los niños encuentren respuestas a cuestiones del tipo: ¿Quién comunica y para qué?, ¿De qué texto se trata?, ¿Cómo se produce?, ¿Quién lo recibe?, ¿Cómo se presenta el tema?, ...

Por último añado este link
http://ares.cnice.mec.es/mcs/index.html
sobre la integración de los medios de comunicación en el aula: cine, televisión, radio, periódico...