Hay dos preguntas que es necesario plantearse a la hora de abordar la Educación en Valores:
¿Transmite valores la escuela?
¿Qué valores ha de transmitir la escuela?
La primera tiene una respuesta inmediata: la escuela siempre ha transmitido y transmite valores. Los textos, los modelos de relación, los sistemas de evaluación, la organización del centro, la del aula, el sistema disciplinario, etc., queramos, o no, transmiten valores. Si irremediablemente en la escuela transmitimos valores, conviene pararnos a reflexionar sobre los que debemos y queremos transmitir, explicitarlos y poner los medios para su consecución. Al mismo tiempo deberemos explicitar cuáles no debemos transmitir.La sociedad y la legislación educativa piden a los centros que con respecto a los valores asuman dos funciones:
En primer lugar la de transmitir valores positivos y no transmitir valores negativos.
En segundo lugar que sea el lugar donde niños, niñas y jóvenes puedan reflexionar sobre los mensajes morales que reciben de medios distintos a la escuela.
También, y contestando aún a la primera pregunta, debemos tener en cuenta que la educación tiene como función la integración del individuo en una sociedad, en una cultura, y "esta integración no puede realizarse al margen de la dimensión ética" (Victoria Camps).Hay valores que deben considerarse básicos y obligatoriamente tenidos en cuenta en todos los centros educativos. Son algo así como el currículum obligatorio y común en cuanto a valores morales se refiere.
El nuevo sistema educativo pone la respuesta a la segunda pregunta en manos de cada comunidad educativa, concretamente ha de quedar plasmada en el Proyecto Educativo de Centro. En él, cada Comunidad Educativa tras constatar y analizar su realidad económico-social, cultural, familiar, problemáticas en el alumnado y/o en el profesorado, recursos, ...., consensúa aquellos valores en los especialmente se deberá incidir.
No obstante, la legislación educativa vigente, y más allá todavía la Constitución y la Declaración Universal de Derechos Humanos, nos aporta aquellos valores que Victoria Camps llama "sencillamente humanos", aceptados por la mayoría, al margen de ideologías religiosas o políticas, y que deben estar presentes en la escuela pública:
Vida
Libertad
Justicia-Solidaridad
Igualdad
Tolerancia-Respeto
Paz
Salud
Responsabilidad
.
A éstos, podríamos añadir, en coherencia con los fines de la educación, el binomio participación-cooperación.
A estos valores considerados mínimos y básicos cada comunidad educativa podrá añadir aquellos que considere necesarios para dar respuesta a los problemas que su propia realidad presenta. O quizás dedicar más esfuerzos a aquellos de los relacionados anteriormente que sean necesarios para hacer frente a problemas específicos que hayan sido detectados y priorizados.
Un centro que detecte problemas de integración de minorías deberá educar básicamente en todos los valores relacionados, pero deberá ser más beligerante en valores de tolerancia, respeto, solidaridad, paz e igualdad de oportunidades..
Un centro que tenga problemas de agresividad y violencia deberá redoblar sus esfuerzos para educar en valores de paz, participación, cooperación y diálogo.
El establecimiento de valores y su consenso debe partir del contexto en el que se integra el Centro.
Los valores asumidos por la comunidad educativa impregnarán los proyectos
curriculares y la organización del centro.
Pero no se puede educar en valores en abstracto, si no como respuestas que el individuo debe dar a situaciones concretas. Es aquí donde se circunscriben los Temas Transversales: como acuciantes problemáticas sociales de nuestros días para las cuales hay que educar al alumnado.
Se trata, por tanto, de educar en la igualdad entre sexos, en la solidaridad para compartir los recursos, en el respeto y la tolerancia para aceptar las diferencias, en valores de salud frente a problemáticas de drogodependencias, en la participación y cooperación frente a la competitividad y agresividad de nuestra sociedad, etc.